El Padrino: El Imperio Corleone

Gansters, tráfico de mercancías ilegales, dominio de territorios, tiroteos y mucha mala leche serán los protagonistas de este El Padrino. Un juego que se mezclan distintas mecánicas para intentar transportarnos al Nueva York de los años 50.


El Padrino es un juego de colocación de trabajadores diferente

Eric M. Lang es, sin duda, uno de los autores de moda. Juegos como Blood Rage, Arcadia Quest o Caos en el Viejo Mundo le avalan. Es suficiente poner su nombre en cualquier nuevo crowdfunding para que se dispare sin medida. Más aún si llega de la mano de CMON (saga Zombicide) como es el caso.

El Padrino llega en español gracias a Edge con una edición de lujo: cuna personalizada, miniaturas con peanas de colores para cada jugador, maletines metálicos para guardar nuestro botín…

Una de las mecánicas principales es la de colocación de trabajadores (familiares y gansters en este caso) que además nos servirán para dominar territorios e ir consiguiendo ventajas a largo plazo.

¿Cómo se juega?

El juego se divide en cuatro actos y en cada uno de ellos los jugadores irán ejecutando acciones de una en una hasta que decidan pasar (o se vean obligados). Estas pueden ser jugar un ganster o un familiar en el tablero, realizar un trabajo o jugar una carta de aliado.

Cuando jugamos un ganster (peana cuadrada) lo hacemos directamente en un negocio, coaccionaremos a su tapadera y conseguiremos un beneficio. Cuando usamos un familiar (peana redonda) lo hacemos en el límite entre dos (o más) barrios. De esta forma coaccionamos a las trastiendas de todos los negocios de las zonas adyacentes.

Para realizar un trabajo simplemente debemos reunir las mercancías ilegales que indique la carta de trabajo. Entonces las descartamos y llevamos a nuestra maleta la carta del trabajo realizado. Además recibiremos una recompensa económica y la ventaja que indique la carta. Las más divertidas, sin duda, son las que incluyen algún tiroteo. Ver como se va llenando el río Hudson de cadáveres…

Cuando todos los jugadores hayan pasado porque no puedan o no quieran hacer más acciones habrá una disputa territorial. Para medir la influencia en cada territorio contaremos el número de familiares y gansters presentes en él. La familia con más influencia controlará el barrio durante el siguiente acto y tendrá algunas ventajas.

Por último, al final de cada acto las familias podrán usar el dinero ganado y guardado en su maleta para sobornar a algún aliado.

No hay cambio

Una de las cosas curiosas de este juego es que no hay cambio. Es decir: si ganamos como recompensa un billete de 5$ recibiremos un billete de 5$, nunca podríamos coger un billete de 2$ y uno de 3$.

Conclusión

Me sorprende la cantidad de gente que ha dicho por ahí que es un juego idéntico a Blood Rage. Yo no veo tal parecido por ninguna parte. Sí, bueno… Los dos tienen miniaturas, un tablero y una fase en la que las mayorías son importantes pero las sensaciones de cada juego son completamente distintas.

Nuevamente estamos más cerca de un eurogame disfrazado que de un juego temático. No tendremos la sensación en ningún momento de vivir el hilo argumental de la película y muchos términos utilizados pueden parecer un poco forzados (como el hecho de llamar Tributo del Don a descartarnos de algunas cartas). No obstante debo decir que a mi eso me gusta mucho. Me parece un acierto disfrazar un poco todo para que sea menos frío. También me parece un gran acierto la producción impecable. Algunos lo llaman “sobreproducción”. Yo lo llamo juego bien hecho.

El Padrino es un juego con tensión, frustración a veces, puñetazos en la mesa y un puntito de odio que hará las delicias de los que buscan interacción entre jugadores. Además está espectacularmente acabado y no es especialmente duro.

 

Daniel Marco
danielmarco.es@gmail.com
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