Las Montañas de la Locura

Devir Iberia

3-5 jugadores

Rob Daviau

60-90 minutos

Miguel Coimbra, Rob Daviau

+12 años

Del creador de Pandemic Legacy nos llega este Las Montañas de la Locura. Un juego cooperativo que a pesar de su aspecto serio esconde un título más bien destinado a momentos festivos. Cada jugador se meterá en la piel de uno de los investigadores recién llegados a las montañas. Juntos deberán explorar distintas lugares. En cada localización se nos pedirá que reunamos ciertos recursos. Cada uno puede jugar las cartas de recurso de su mano que quiera de modo que entre todos consigamos los requisitos necesarios. Dispondremos de un tiempo para hablar y decidir que aporta cada jugador y una vez empecemos a añadir cartas no se puede volver a hablar. Todo parece muy fácil hasta que los personajes comienzan a enloquecer.

Locuras

He aquí lo más divertido e hilarante. Durante la partida iremos consiguiendo cartas de locura que modificarán nuestra conducta de algún modo. Esto hará que la comunicación entre nosotros sea prácticamente imposible. Según vayamos subiendo más arriba más locos estaremos todos y más difícil (y divertido) será.

Cómo ganar en Las Montañas de la Locura

Dependiendo del resultado de cada prueba iremos consiguiendo distintas reliquias pero también heridas y penalizaciones. Si conseguimos escapar de la peligrosa montaña compararemos el número de reliquias con el de heridas. Si el de reliquias es inferior habremos muerto mientras huíamos. Pero si es igual o mayor habremos ganado la partida.

Conclusión

Como buen cooperativo es difícil de superar. Requiere un poco de concentración y bastante compenetración entre todos los jugadores para conseguir superar cada nivel. El problema es que eso será muy complicado cuando des la vuelta al reloj de arena y todo el mundo empiece a actuar de formas extrañas.

En todos los juegos fiesteros la diversión va a depender mucho del momento y de la gente con la que juguemos. En las Montañas de la Locura tendremos que estar predispuestos a actuar, a reír (mucho) y a disfrutar de la partida sin que el resultado final importe demasiado.

Un juego que puede venir muy bien para romper el hielo (siempre y cuando todos se metan en su papel) o para terminar una sesión entre risas. Abstenerse gente demasiado tímida, personas sin sentido del humor y rancios en general.

Daniel Marco
danielmarco.es@gmail.com
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